El reloj inteligente de Sony - Sony SmartWatch 2

Sony acaba de presentar un nuevo gadget de muñeca, que vinculado con un teléfono o una tableta, funcionaría como una segunda pantalla. El Sony SmartWatch 2, basado en Android y llegaría a las tiendas a partir de septiembre.


¿Qué se puede hacer con él exactamente?

Cuando nacieron las tabletas muchos se mostraron escépticos ante este nuevo aparato que, actualmente, es esencial para el trabajo y el ocio de muchos. Lo mismo ha ocurrido con Google Glass, una especie de apoyo a los smartphones y las tabletas que podría revolucionar en un futuro no muy lejano el mundo de la comunicación, los mapas, etcétera. Ahora, los relojes inteligentes pueden convertirse en un apoyo más de esta comunicación total.

Como han explicado desde Sony, gracias a la apertura de Android y las distintas aplicaciones que se podrían crear alrededor de este nuevo gadget las posibilidades son infinitas. Además del control de las llamadas y los mensajes el reloj inteligente permitiría saber la ruta durante una actividad deportiva, cambiar el volumen del reproductor de música sin necesidad de sacar el teléfono o la tableta del bolsillo o incluso ver fotos y controlar la cámara a distancia.

Este reloj se trata de la segunda generación de reloj inteligente de la marca nipona, tras el primer avance desarrollado hace unos seis años. En palabras de Stefan K Persson, Director de Accesorios de Sony Mobile Communications, “la competencia está poniendo en marcha dispositivos de primera generación, mientras que nosotros ya estamos lanzando la tercera de estos dispositivos, con todo el conocimiento obtenido gracias a medio millón de clientes combinado con la experiencia en tecnología de Sony”.

Apple también está oteando el horizonte de los relojes inteligentes como demostró con su iWatch, pero lo que realmente cuenta al final son las aplicaciones. A este respecto el propio Persson ha explicado que la marca japonesa ya tiene “más de 200 aplicaciones únicas para el Sony SmartWatch”.

Respecto a su predecesor el nuevo reloj introduce la conectividad NFC que permite el emparejamiento con otros dispositivos con un simple toque, una mejora de la calidad de visualización de la pantalla y una mejora de la batería entre otras tecnologías. Además, mientras no está sincronizado el aparato funciona como un reloj digital independiente.

El lanzamiento mundial, según han apuntado desde Sony se producirá a partir de septiembre de 2013 y será perfectamente compatible con los últimos modelos lanzados por la marca, como el Xperia Z Ultra.

Google desvela las especificaciones de Google Glass





Según las especificaciones técnicas hechas públicas por Google la minipantalla de alta resolución de Google Glass equivaldría a ver una tele de 25 pulgadas a dos metros y medio de distancia.








Un sistema especial de auriculares permite reproducir sonidos lo más cercano al oído para que sea lo más nítido posible. En la imagen vemos el interfaz de las gafas, donde se mostrarán desde la hora hasta indicaciones de navegación para el coche.










Google Glass dispone de una memoria flash de 16 GB de los cuales 12 GB están sincronizados con los servicios en la nube de Google. Además desde Google han querido mostrar, como se observa en la imagen, la flexibilidad y ligereza del nuevo dispositivo.








Una de las especificaciones más esperadas era la duración de su batería. Según el gigante de la tecnología las 
Google Glass tienen una autonomía de 24 horas, aunque su uso continuado podría mermar notablemente la autonomía del dispositivo. Para cargarla basta con conectarle el cable de cualquier teléfono gracias a la ranura mini USB.






Las gafas permitirán tomar fotos y grabar vídeo con tan solo la voz gracias a su cámara de 5 megapíxeles para fotografías y de 720 p de resolución para grabar vídeos.











Las Google Glass incluirán dos monturas de diferentes tamaños que permitirán la adaptación a los distintos tamaños y tipos de narices además de existir en distintos colores.









Una de las aplicaciones más claras de Google Glass es el sistema de guía cómodo y sencillo. Según las imágenes que ha mostrado Google en la minipantalla aparecerían las indicaciones para llegar a cualquier destino, evitando posibles distracciones provocadas por el desvío de la vista.







Google Glass dispone de tecnología Bluetooth 4.0 de conexión inalámbrica además de WiFi 802.11b/g. En realidad el secreto mejor guardado del sistema son sus aplicaciones, pues para poder usar diversas funcionalidades como el GPS o poder enviar SMS deberán disponer de MyGlass solo compatible con Android a partir del 4.0.3. En la imagen vemos la interfaz de traducción entre idiomas.

iWatch, el reloj inteligente de Apple

Cien diseñadores de producto de la compañía Apple trabajan actualmente en el diseño de un nuevo reloj.


IWatch, que según se ha podido saber cuenta con una versión de iOS adaptada que permitirá utilizar el dispositivo con autonomía, aunque también estará preparado para su sincronización con el iPhone. El nuevo reloj de Apple tendríasensores de diverso tipo para monitorizar el estado de los usuarios o su actividad, incorporando un podómetro para contar los pasos de los usuarios mientras caminan o corren, así como sensores para monitorizar datos relacionados con la salud, como el latido cardíaco. Y permitiría llevar a cabo algunas tareas que actualmente desempeñan el iPhone y el iPad, como hacer llamadas telefónicas y chequear las coordenadas de posición en un mapa, según se ha hecho eco el portal Bloomberg. 

Los analistas afirman que es posible que incluya una pantalla flexible alimentada con energía cinética, generada a partir del movimiento del usuario. No obstante, Apple ha presentado 79 patentes que podrían estar relacionadas con el reloj centradas, precisamente, en la autonomía de su dispositivo y su pantalla, que son los dos principales caballos de batalla para los desarrolladores.

Si se confirman las previsiones de los analistas, Apple presentará el dispositivo este mismo año.




Torlez.

La realidad no es ni tan "falsa" ni tan "verdadera"

¿Cómo se construye la realidad? (estímulo + percepción + procesamiento): Nuestro cerebro resuena, literalmente, con el entorno, existe una relación de correspondencia oscilatoria entre lo que esta afuera y lo que esta adentro (de nuestra cabeza).

Infinito es el potencial del cerebro, tanto que no será increíble el pensar que la realidad que percibimos es creada total o parcialmente por el cerebro.

Desde cierta perspectiva, los seres humanos funcionamos bajo un modelo pendular, regido por patrones cíclicos que determinan un cierto cause de estímulos.

Nuestras funciones corpóreas oscilan resonando con los ritmos del medioambiente –en una dinámica que depende, en buena medida, de la presencia de luz o oscuridad, es decir día o noche, pero también incluidas otras variables como temperatura, altitud, etc–, y las condiciones naturales del entorno mantienen una injerencia significativa en nuestra percepción y en nuestra conducta.

Un paso más allá, dejando atrás las funciones meramente corporales y penetrando la región del comportamiento neuronal, o cognitivo, muchos de nosotros sabemos que, por ejemplo, la capacidad de concentración que logramos desplegar varía según el momento del día, algunos logramos enfocar nuestra mente en una tarea en particular durante las mañanas, otros por el contrario somos más nocturnos.

De algún modo parece que los ritmos circadianos, ese rítmico oscilar de las variables biológicas impresas en nuestro cuerpo, actúan como un protocolo, cíclicamente dinámico, que moldea una porción considerable de nuestra existencia –o que al menos marca la pauta de las inercias perceptivas y conductuales–.



Pero ¿qué tan íntimo es el diálogo que mantiene nuestro cerebro con el medioambiente? ¿Qué tan profunda es la sintonía rítmica entre nuestro cerebro y el entorno? Interrogantes similares a ésta son las que llevaron a los científicos Molly Henry y Jonas Obleser, del Max Planck Research Group “Auditory Cognition”, a realizar un experimento para determinar el grado de resonancia entre el ambiente (afuera) y la actividad cerebral (adentro), particularmente enfocado en la relación entre el entorno sonoro y el procesamiento neuronal de los sonidos.

Tras exponer a un grupo de voluntarios a sonidos sutiles, los investigadores comprobaron que existe una correlación directa entre el estímulo externo, en este caso el sonido, la capacidad de percibirlo, es decir lo que se refiere al procesamiento cerebral de dicho estímulo, y los ritmos del cerebro. “Las incrementos y decrecimientos de la actividad cerebral. Estos regulan nuestra capacidad de procesar la información entrante”, explica Henry Molly, mientras que Jonas Obleser añade ”a partir de estos resultados, se desprende una conclusión importante: Todas las variaciones acústicas que encontramos parecen conformar la actividad de nuestro cerebro. Al parecer, nuestro cerebro utiliza estas fluctuaciones rítmicas para estar mejor preparado para el procesamiento de la venidera información importante”


En pocas palabras, según lo que yo entiendo, es como si la realidad perceptible resultara de una especie de ecuación interactiva entre lo que ‘hay’, lo que percibimos que hay, y el procesamiento de dicha data. Más allá de las significativas repercusiones que este descubrimiento podría tener en el futuro de la ciencia médica orientada a problemas auditivos y a procesos neuronales, el experimento resulta fascinante en nuestro intento de entender como es que construimos la realidad. De algún modo se sugiere que la realidad no es “real” ni absoluta como tal, pero tampoco es una mera construcción perceptiva. Más bien se trata de un hiper-sofisticado cocktail en el que participan al menos tres ingredientes (el estímulo, la percepción, y el procesamiento).

Hace poco escribía sobre la posibilidad de que las personas estamos, permanentemente, alucinando –actuando de acuerdo a una realidad que no existe independientemente de nuestra interpretación–. Hoy, en cambio, creo que la realidad es producto de una exuberante sinergia entre ingredientes, una especie de pirámide traslúcida cuya punta es el aquí y cuya base es el ahora. Mañana no se cual será mi conclusión provisional, pero ese nomadismo interpretativo es el que dota a nuestra existencia con una esencia ineludiblemente mágica: las delicias del tal vez.




Torlez.